martes, 24 de febrero de 2009
Plaza sésamo, es una evidente muestra del impacto de la televisión educativa en los niños. A través del uso de muñecos gigantes, ilusiones y mundos imaginarios, se enseñan valores, forman el carácter de los niños y enseñan actividades que desarrollan e incentivan la creatividad y la viveza en el aprendizaje infantil. En el texto de Jesús Martín Barbero, se plantea este tipo de programas como una evidente penetración del imperialismo y un dominio cultural, “que secuestra las posibilidades tecnológicas de interacción social transformando el servicio público en negocio privado”
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